Dulces de Marruecos: ¿por qué los hombres cazan baklava y miel? En los países del Magreb (Marruecos, Argelia, Túnez), los dulces no son simplemente postres. Es un ritual, un arte, una forma de expresar respeto e incluso un idioma de amor. Al pasear por las estrechas calles de Fes o Marrakech, no puedes evitar tropezar con escaparates llenos de pasteles de miel, baklava laminada, galletas de almendras y dátiles rellenos de pasta de frutos secos. Y lo que es especialmente sorprendente para un europeo es que estos dulces no solo son objeto de búsqueda de niños y mujeres, sino también de hombres adultos. Pueden elegir pasteles durante horas, discutir su calidad, negociar y, finalmente, llevarse solemnemente cajas atadas con cintas. ¿Por qué, en el Magreb, los dulces son un campo de pasión masculina? Raíces históricas: la ruta de la seda y los dulces árabes El amor por los dulces en el Norte de África no es casual. Sus raíces se remontan a la antigüedad, cuando estos caminos de caravanas transportaban no solo seda y especias, sino también azúcar. La caña de azúcar, y luego la remolacha azucarera, se hicieron accesibles en la región ya en la Edad Media. Los reposteros árabes, inspirados por tradiciones persas y otomanas, crearon una única escuela de arte culinario, donde la miel, las nueces, los dátiles y la pasta laminada se convirtieron en delicias exquisitas. Estos recetas fueron perfeccionándose a lo largo de siglos, pasando de generación en generación. La tradición andaluza tuvo un impacto especial en la cocina del Magreb. Después de la expulsión de los musulmanes de España en el siglo XV, muchos reposteros se establecieron en el Norte de África, llevando consigo recetas refinadas y técnicas de trabajo con pasta y azúcar. De este modo, nació ese estilo único de dulces del Magreb, donde la pasta laminada crujiente se combina con la dulzura de la miel, y el aroma del flor de naranjo y del agua de rosa se entrelaza con el olor del almendro. Los dulces como parte d ...
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